sábado, 15 de marzo de 2014

Alabanza a Selene

Oh, hermosa Selene que desde lo alto reinas, permite que mi llanto sea bañado por tu luz. Venerada tu grandeza, apremiante el oscuro manto que te rodea. Déjame ser la persona que alabe tu danza y consiente que mi labia enaltezca tu nombre, porque la noche no conoce ni conocerá, luz más digna que la tuya. Diosa reflejada en el agua, que irradias los caminos con pálidas estrellas, te pido con apremio que alivies mi dolor y escuches mis sufridas plegarias. Grial de promesas, retrasa a tu hermana; detén el alba unos minutos, ayuda a que el firmamento sea eternamente visible. Consuela a mi corazón por la herida que me infligió el día y apacigua la brillante iluminación que opaca tu magnificencia.

Cuna de sueños, oh Selene. Permítenos vivir debajo de tu omnipresente posición y vigílanos sola e impasible. Viajan las almas tras tu salida y deambulan en un descanso mortal. No llores por los caminantes que recibieron la visita de Tánatos y partieron del mundo onírico en medio de la noche, no te lamentes por lo que dejaron tras de sí, porque ahora mismo habitan a tu sombra y ya no padecen los lastres de la vida ni las molestias de un cuerpo. Cuida a los que admiración incondicional por ti sienten y a los que saben apreciar la belleza de tu cósmico reino.

Gracias, oh Selene, por dejar que mis ojos te contemplen.
                                               

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